Dos formas de celebrar la cocina mediterránea sin salir de Barcelona
Hay restaurantes que simplemente sirven comida y otros que consiguen convertir una comida cualquiera en una experiencia que apetece repetir. Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de visitar varios locales del Grup Amicks y, si algo tienen en común, es su capacidad para recuperar la esencia de la gastronomía popular catalana sin caer en la nostalgia fácil.
Esa filosofía se percibe especialmente en dos de sus establecimientos más representativos: Casa Pepi, en el barrio de El Clot, y Bar Pimentel, en pleno Born. Aunque cada uno tiene personalidad propia, ambos comparten una misma idea: reivindicar el placer de sentarse a la mesa, compartir platos y disfrutar de recetas elaboradas con tiempo y producto de calidad.

Casa Pepi convierte el fin de semana en una fiesta alrededor del arroz
Nada más cruzar la puerta de Casa Pepi se entiende por qué se ha convertido en uno de los restaurantes más comentados de El Clot. Su decoración colorista, su ambiente desenfadado y esa mezcla entre tradición y modernidad crean una atmósfera que invita a quedarse.
La propuesta estrella gira en torno a un menú pensado para compartir y disfrutar sin prisas. Una fórmula que recupera una de las costumbres más arraigadas de la gastronomía mediterránea: reunirse alrededor de una buena paella o un arroz cocinado al momento.
La experiencia comienza con varios entrantes para el centro de la mesa. Entre ellos destacan la ensaladilla rusa acompañada de ventresca de atún, los chipirones fritos al estilo andaluz y el clásico pan de coca con tomate, un imprescindible que nunca falla cuando se trabaja con buen producto.
Arroces para todos los gustos
El verdadero protagonismo llega con los platos principales. La cocina ofrece distintas elaboraciones capaces de satisfacer tanto a los amantes del mar como a quienes prefieren sabores más intensos de tierra.
Entre las opciones más demandadas se encuentra el arroz del senyoret con calamar y gamba roja, una receta que resume perfectamente el espíritu mediterráneo. También destaca la fideuá marinera servida con alioli, ideal para quienes disfrutan del sabor profundo de los fondos de pescado bien trabajados.
Para quienes buscan propuestas más contundentes, el arroz meloso de carrillera de cerdo Duroc aporta una combinación de textura y sabor difícil de olvidar. Por su parte, el arroz de verduras de temporada demuestra que una elaboración vegetariana puede resultar igual de atractiva cuando los ingredientes son los protagonistas.

Una propuesta inclusiva que cuida todos los detalles
Uno de los aspectos que más llama la atención es el esfuerzo por ofrecer alternativas de calidad para todos los públicos. Lejos de limitarse a una simple opción vegetariana testimonial, Casa Pepi presenta platos con personalidad propia.
La berenjena asada acompañada de salsa de queso de Maó, mojo picón y avellanas ofrece una interesante combinación de matices, mientras que el puerro confitado con crema de cebolla, patata y pistacho demuestra el nivel técnico que existe detrás de una cocina aparentemente sencilla.
El final llega con dos clásicos capaces de despertar recuerdos de infancia: una crema catalana elaborada siguiendo la tradición o unas irresistibles trufas caseras.
Bar Pimentel reivindica la fideuá más allá del fin de semana
Mientras Casa Pepi apuesta por convertir los fines de semana en una celebración alrededor del arroz, Bar Pimentel ha decidido desafiar una costumbre muy arraigada: la idea de que los platos de cuchara, cazuela y tradición pertenecen exclusivamente a los domingos.
Ubicado en una de las calles con más encanto del Born, este establecimiento ha construido su reputación alrededor del producto fresco y de una cocina que respeta las raíces mediterráneas.
Durante mi visita, resultaba evidente que el ambiente atrae tanto a vecinos del barrio como a trabajadores de la zona que buscan escapar de las fórmulas habituales del menú ejecutivo.

La fideuá como excusa perfecta para hacer una pausa
La especialidad de la casa es una fideuá elaborada con fideo fino, cocinada al momento y acompañada por un alioli que potencia aún más el sabor del conjunto.
Lo que hace especial esta propuesta no es únicamente la calidad de los ingredientes, sino la intención de recuperar un ritual gastronómico que muchas veces queda relegado a ocasiones especiales. Aquí, cualquier día puede convertirse en una excusa para disfrutar de una comida pausada y reconfortante.
El resultado es un plato equilibrado, intenso y profundamente mediterráneo que encaja tanto en una comida informal entre amigos como en una pausa gastronómica durante la jornada laboral.
El sello inconfundible de Grup Amicks
Detrás de ambas propuestas se encuentra Grup Amicks, el proyecto impulsado por Martín Pimentel y responsable también de otros establecimientos conocidos dentro de la escena gastronómica barcelonesa.
Su filosofía resulta especialmente relevante en un momento en el que muchos restaurantes apuestan por tendencias pasajeras o conceptos excesivamente complejos. En lugar de eso, el grupo ha construido su identidad alrededor de la cocina de siempre, la cercanía y el valor de compartir.
Tanto Casa Pepi como Bar Pimentel representan esa manera de entender la restauración: platos reconocibles, técnica sólida, producto de calidad y espacios diseñados para que las personas disfruten sin prisas.
Después de visitar ambos locales, la sensación es la misma. Más allá de los arroces o las fideuás, lo que realmente permanece es la experiencia de una cocina honesta que convierte algo tan cotidiano como una comida en un momento memorable.
